La primera venta
Entrar en el centro y en la perfumería
Con un argumento de negocio, no sólo de producto
A una esteticista no le vendes una fórmula: le vendes un tratamiento que puede facturar y una clienta que vuelve. La visita se prepara con el precio de cabina, el margen y el protocolo de uso encima de la mesa, porque son los tres números con los que ella decide.
En perfumería y droguería la conversación vuelve a ser de espacio y rotación, más parecida a gran consumo, y la trabajamos con ese método.


