Implantación de lineal
Coloca el surtido acordado en su sitio, con el facing pactado y a la altura que corresponde. Lo que se negoció en la central, ejecutado en la tienda.
Gestores de punto de venta
La negociación con la central se firma en una sala de reuniones; la venta ocurre en la tienda. Entre las dos cosas hay una distancia que se llama ejecución: el surtido acordado que no está, la promoción que nadie ha montado, el facing que la marca de al lado se ha comido. El gestor de punto de venta es quien cierra esa distancia, tienda por tienda.
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Coloca el surtido acordado en su sitio, con el facing pactado y a la altura que corresponde. Lo que se negoció en la central, ejecutado en la tienda.
Saca producto de almacén al lineal. Un hueco en la estantería un sábado por la mañana es una venta perdida que no vuelve.
Monta expositores, cabeceras y material promocional, y comprueba que sigue en pie en la visita siguiente.
Detecta las referencias que faltan, averigua por qué faltan y lo escala a quien puede resolverlo.
Precios, promociones y espacio ganado o perdido. La foto de la estantería del competidor vale más que un informe de mercado.
Cada visita deja un parte con fotos, incidencias y acciones. Al final de la semana sabes qué pasó en cada tienda, no un resumen general.
Por qué importa
La mayoría de las marcas que nos llaman tienen un buen acuerdo comercial y una ejecución mediocre. Es el punto ciego más caro del canal.

Formatos
No todas las marcas necesitan la misma presencia en tienda. Estos son los formatos con los que trabajamos.
Visita periódica al mismo parque de tiendas durante todo el año. El formato de fondo.
Equipo puntual para una campaña, un lanzamiento o una recuperación de surtido.
Montaje inicial en tiendas nuevas o reformadas, donde el primer surtido marca el resto del año.
Presencia extra en los picos: campaña de verano, vuelta al cole, Navidad.
Preguntas frecuentes
El GPV trabaja el lineal y la tienda: implanta, repone, monta PLV y reporta. El promotor trabaja al consumidor: está en el punto de venta para explicar, demostrar o degustar el producto durante unas horas concretas. Muchas marcas necesitan los dos en momentos distintos y confundirlos sale caro, porque el perfil y la frecuencia son diferentes.
Depende del peso de la tienda y de la rotación del producto. Lo habitual es una escala: las tiendas de mayor volumen entran en visita semanal o quincenal y la cola larga en visita mensual o por campaña. Visitar todo con la misma frecuencia es la forma más rápida de gastar el presupuesto sin mover la aguja.
Un parte por tienda con fotos de antes y después, referencias implantadas, roturas detectadas, material promocional colocado y las incidencias que hay que escalar. Agregado por semana, eso es un mapa bastante fiel de qué está pasando con tu producto en la calle.
Sí, y es el caso más frecuente. Nosotros no negociamos por ti si no quieres: entramos a ejecutar lo que ya has acordado con la central y a devolverte la información de lo que realmente ocurre en cada tienda.
Un mes de ruta con reporte por visita cambia lo que crees saber de tu propio lineal.